La caverna como hierofanía

Constelaciones de la antigüedad

Las estrellas interpretadas según su posición por culturas distantes

Una constelación en astronomía, es una agrupación convencional de estrellas cuya posición en el cielo nocturno es aparentemente tan cercana que los astrónomos de civilizaciones antiguas decidieron vincularlas mediante líneas imaginarias, ideando así figuras sobre la bóveda celeste. En la inmensidad del espacio, en cambio, las estrellas de una constelación no están, necesariamente asociadas; incluso pueden encontrarse a cientos de años luz unas de otras. Además, dichos grupos son completamente arbitrarios, ya que distintas culturas han ideado constelaciones diferentes, incluso vinculando las mismas estrellas. Aun así, algunos conjuntos tienden a reaparecer, ya sea por su configuración tan peculiar, como es el caso de Scorpius, el escorpión.

Algunas constelaciones son muy antiguas, pues fueron ideadas hace muchos siglos por los pueblos que habitaban las regiones del Medio Oriente y el Mediterráneo. Otras, en cambio, tuvieron su origen en tiempos más recientes, cuando los viajes a otros lugares, hasta entonces desconocidos, llevaron a los navegantes europeos a explorar los mares del sur (aunque los pueblos que habitaban las regiones australes ya habían nombrado sus propias constelaciones). Se acostumbra separar las constelaciones en dos grupos, dependiendo el hemisferio celeste dónde se encuentren: constelaciones septentrionales, las ubicadas al norte del ecuador celeste, y constelaciones australes, al sur.

A partir de 1928, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió reagrupar oficialmente la esfera celeste en 88 constelaciones con límites precisos, tal que todo punto en el cielo quedara dentro de los límites de una figura. Antes de dicho año, eran reconocidas otras constelaciones menores que luego cayeron en el olvido; muchas, ya no se recuerdan.

Por tratarse del Año Internacional de la Astronomía, donde el amplio público ha mostrado su interés por elevar su vista a los cielos nocturnos, Ipan tepeme ihuan oztome ha participado activamente en varios eventos culturales, como el realizado el 31 de enero denominado Noche de las Estrellas, además de ponencias en museos por diferentes ciudades de México. Sin duda alguna, una de las exposiciones que más ha llamado la atención es la que compara las constelaciones modernas con las prehispánicas. Lo más destacado de la exposición es que la realizamos por la noche, a la intemperie, y valiéndonos de un señalador laser mostramos directamente las estrellas. El público nos ha solicitado en repetidas ocasiones un texto de referencia, por lo cual ahora lo compartimos en la red. Es necesario apuntar que para realizar esta comparación nos hemos valido de fuentes históricas y códices, si bien hay diferencias, encontramos por otra parte interesantes coincidencias que presentamos a continuación:

Occidente hoy en día

México antes de la presencia europea

Orión es la constelación más prominente. Sus estrellas brillantes y visibles desde ambos hemisferios hacen que sea reconocida universalmente.
Al cinturón de Orión los mexicas le denominaban Mamalhuaztli, que son los palos con que se prendía el Fuego Nuevo, Códice Florentino.
Las Pléyades, que significa "palomas" en griego, también conocidas como Las Siete Hermanas o Cabrillas, es un objeto visible a simple vista en el cielo nocturno con un prominente lugar en la mitología antigua.
Las Pléyades eran denominadas por los mexicas Tianquiztli, que significa el mercado, Códice Florentino.
Géminis, los mellizos, es la tercera constelación del zodiaco.
Para los mexicas, Géminis era denominada Citlaltlachtli, que significa juego de pelota, Códice Florentino.
La Osa Menor.
La Osa Menor era denominada por los mexicas Xonecuilli, Códice Florentino.
Constelación de Escorpión.
La constelación de Escorpión era para los mexicas Colotl Ixayac, para los mayas, Zinaan Ek. Personaje con elementos estelares y cola de escorpión, Cacaxtla.
Lluvia de estrellas.
A una estrella fugaz se le denomina en náhuatl  Citlalin tlamina, Códice Florentino.
El cometa Halley.
A un cometa se le denomina en náhuatl citlalin popoca, significa: estrella que humea, Códice Durán.
El cielo nocturno.
Tezcatlipoca, en advocación de El Cielo Nocturno.
La Vía Láctea.
Iztac Mixcoatl, en advocación de la Vía Láctea.
El Sol visto por modernos aparatos.
El Sol visto como una deidad antropomorfa en la
iconografía de Teotihuacán.
La Luna.
La Luna con su advocación de Coyolxauhqui.
Un eclipse de Sol.
Representación de un eclipse como un jaguar que devora al Sol, Año 1325 d. C. Teotenango.
Venus.
Tlahuizcalpantecutli, Venus matutino, Códice Borgia.
Venus.
Quetzalcóatl, Venus vespertino, Códice Borgia.

Otros elementos astronómicos de comparación

Occidente hoy en día

México antes de la presencia europea

Astrónomo operando un telescopio
Observatorio del Vaticano.
Astrónomo observando el cielo
Códice Mendocino, siglo XVI.
Observatorio de la UNAM
San Pedro Mártir, B.C.
Edificio para la observación del cielo, Códice Bodley.
Telescopio para ver el cielo
Horqueta como instrumento para ver el cielo, Códice Bodley.

Hasta hace unos años a los investigadores que realizábamos trabajos de arqueoastronomía se nos consideraba insólitos, hoy en día los avances teóricos alcanzados han llevado a esta disciplina a una de las más importantes herramientas para interpretar el mundo antiguo, no sorprende ya encontrar páginas de instituciones oficiales abordar el tema, como lo es el caso de INAH. Estamos seguros que en el futuro se realizarán más aportaciones que nos llevaran a conocer mejor la máxima expresión de la ciencia indígena. Si desea conocer más sobre aportes de la arqueoastronomía en México visite http://www.astronomia2009.org.mx/historicos/historicos-pre.htm