1998: Septiembre en Chiapas y Noviembre en Honduras.
Fue
sin duda un año trágico para los habitantes del sur de México y Centroamérica,
ahora más que nunca las alteraciones en el clima afectaron a las comunidades
más pobres de la región.
1. Chiapas.
A mediados de septiembre un contingente de
25 espeleólogos de la Cruz Roja Mexicana participamos en las acciones de
asistencia a los damnificados de Chiapas. El grupo se integró por las secciones
de Zacatecas, San Luis Potosí, Veracruz, Distrito Federal y Chiapas. Se nos
asignaron dos regiones agrestes sobre el área meridional de la Sierra de
Chiapas por ambas vertientes, nuestro centro de operaciones se instaló en
Mapastepec. Nuestras intervenciones en zonas agrestes, en las poblaciones más
incomunicadas fueron esenciales para hacer llegar a esas comunidades asistencia
médica y alimenticia, ya que los caminos fueron arrasados. Por más de 15 días
la Escuela Nacional de Espeleología de la Cruz Mexicana mantuvo presencia en la
zona, no siquiera los cuerpos de rescate de alta montaña o de alguna otra
sección se pudieron organizar como nosotros, desde la montaña hasta la costa,
desde las bodegas, desde el puente aéreo o por los difíciles y agotadores
caminos de la sierra los espeleorescatistas nos dimos a la tarea de cumplir con
el compromiso que tenemos con la población civil.

Descargando víveres y medicamentos para ser llevados a las comunidades
más alejadas.

Prestando asistencia médica en las comunidades rurales.

El pueblo de Baldivia parcialmente enterrado por los azolves de la
sierra.

Proporciones del desastre en la costa de Chiapas.
2. Honduras.
A escasos dos meses, nos vimos comprometidos
en las labores de asistencia con los damnificados del Huracán Mitch en
Honduras, a solicitud de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz
Roja y Media Luna Roja, nos organizamos para conformar un frente de acción,
convocados por el Comité Nacional para casos de Desastre planeamos nuestra
intervención, a los espeleólogos se nos señalaron labores de rescate y contacto
con comunidades incomunicadas o de difícil acceso, y una vez en Honduras nos
coordinamos con los colegas rescatistas de la Cruz Roja Hondureña en la
recuperación de cadáveres en Tegucigalpa y regiones rurales aledañas, así
también como grupo de intervención en regiones agrestes para prestar asistencia
alimenticia y medica. Por espacio de 12 días nos sumamos a la ayuda
internacional que se volcó a Centroamérica.

Considere la fuerza del caudal para doblar esta camioneta en un
poste de la capital de Honduras.

Aspecto del centro de la capital de Honduras.

Navegando por el centro de Tegucigalpa, capital de Honduras.

Integración de un equipo de rescate para zonas agrestes conformado
por elementos de Cruz Roja de Honduras, El Salvador y México. Los equipos y
materiales de rescate fueron proporcionado por la Cruz Roja Española.
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