El Cofre de Perote es un volcán apagado de silueta rectangular por lo que se le llamó  Naucampatepetl (Cerro que tiene cuatro lados). Esta montaña de 4,220 m está constituida por andesitas de hiperstena y augita, sus faldas escalonadas presentan profundas barrancas, y en sus laderas pueden observarse tres corrientes da lavas basálticas.

Los sitios del Cofre de Perote, ladera oeste

En 1994 realicé una somera prospección en la cima y en el flanco sur-oeste sobre 4,000 m, durante ese recorrido sólo se localizó un fragmento de obsidiana a un costado de la cima (C-01), esta evidencia se presentó fuera de contexto, pues las construcciones de telecomunicaciones que coronan la punta con más de 40 antenas no permiten reconocer la forma natural. Sin embargo, informantes locales confirman la existencia de material cerámico sobre la montaña. Sobre la arista sur-oeste de la montaña a 700 m de la cima mayor y a 150 m por debajo de esta, se localizó una “cruz de agua” (C-03) con culto contemporáneo, con dos lagunas en sus extremos lo que determina un paisaje ritual sugerente. En 1997, en una segunda prospección atinamos con otro sitio (C-02) al pie del macizo rocoso que conforma la cumbre, ahí sólo se detectaron fragmentos cerámicos muy erosionados.

Trabajos de excavación arqueológica recientes efectuados al piedemonte del Cofre de Perote en su flanco poniente apuntan con avances significativos en la conceptualización de los rituales en, y a la alta montaña. José Antonio Contreras en su estudio preliminar de la zona resalta el hecho de que los sitios La Viborera, Cerro Jorge, Cerro Tepiolo y La Mano del Diablo ubicados a diferente cota altitudinal entre 2640 m/nm y 2940 m/nm apuntan en la alineación de sus edificios a la cima del Cofre de Perote. Las estructuras de los sitios recuerdan los tetzacualco del Altiplano Central. El hecho es relevante porque demuestra la importancia geomántica de la montaña en el propósito de situar y orientar las construcciones al definir el plano urbano. Para Contreras los sitios corresponden a la clasificación de alta montaña, porque los emplazamientos no conciernen a la habitación, sino a los procesos rituales de la montaña.

 

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