
La arqueología mantiene su unidad teórica y metodológica, por lo que “arqueología de alta montaña” es un neologismo que tan solo distingue al investigador por su capacidad de ascender a las altas cumbres. Desde los trabajos del Primer Seminario Internacional de Arqueología de Alta Montaña, celebrado en 1999, se ha venido ensayando en un criterio que pueda aglutinar antropológicamente a la alta montaña. Para algunos especialistas el concepto debería ser únicamente de montaña, sin la condición de “alta”, “media” o “baja”; para otros, la alta montaña se establece por su distancia de la vida cotidiana como un espacio diferente, liminal, al cual el individuo llega en un estado de suspenso, con un propósito religioso; para otros la propuesta apunta a una sustentación geográfica.

La montaña en su porción alta se compone de andesitas; el mesomonte por su parte, es una unidad de litología dividida formado por derrames andesítico–dacíticos en su parte baja que se va modificando en composición hacia el oriente, hasta llegar a alcanzar características dacíticas y, en algunos casos, hasta riodacitas en cuerpos lenticulares de tipo ignimbrítico. El edificio emerge hace 4 millones de años entre el Mioceno tardío y el Plioceno, aunque en su falda sureste se aprecian brechas andesíticas correspondientes al grupo de rocas volcánicas del Terciario medio con más de 20 millones de años de antigüedad. El Ajusco es más antiguo que el Popocatépetl, lo que comprueba su avanzada erosión. Orográficamente es un monte aislado de 1700 m de altura sobre el nivel medio de la cuenca de México.

Por la silueta rectangular de su cima se le denominó en el pasado Naucampatepetl, Cerro que tiene cuatro lados. También se sugiere Nappatecuhtli, Señor de las cuatro direcciones, como una advocación de Tlaloc. De igual forma Naupatecutepetl, Cuatro veces señor. Para otros, es Tepetlacali, como la olla que resguarda los tesoros. El actual nombre de Perote lo toma de la población al somonte, que responde al aumentativo en castellano de Pedro. En 1527 Pedro Anzures, a quien por alto y grueso llamaban Pedrote, fundó el mesón de San Carlos en la antigua aldea indígena de Pinahuizapan, el poblado creció a su alrededor y tomó su nombre, la corrupción del vocablo resultó en el actual Perote.

Iztac, cosa blanca; y cihuatl, mujer: Mujer blanca, en otras crónicas también aparece como Iztaccihuatltepetl, o simplemente como monte blanco: Iztactepetl, al menos así se representa en el Códice Vindobonense y se menciona en algunas citas españolas del siglo XVI. El volcán Iztaccíhuatl está situado 64 Km al sur—este de la Ciudad de México, es la sexta elevación en Norteamérica por lo que a altitud se refiere, y tercera cumbre de México. Consiste en un edificio volcánico alargado de 15 Km de longitud. El parecido de su perfil con una mujer recostada ha facilitado la designación de sus cúspides más altas: la Cabeza (5,146 m) al norte; el Pecho (5,230 m); y los Pies (4,703 m) al sur.

Una interpretación para el nombre del cerro y el pueblo es que deriva del culto a Otonteuctli, dios del fuego y principal deidad de los pueblos otomianos, a los cuales pertenecen los mazahuas. Este dios fue venerado también por los mexicas con el nombre de Xiuhtecutli. "como dios del fuego". En cuanto al significado de la palabra náhuatl Xocotitlán, se deriva de xocotl, “fruta agridulce”; y de titlan, “entre” que significa: "entre árboles de fruta ácida", como tejocote, o bien entre árboles de tejocote.

Matlalcueye, la diosa de la falda azul, también conocida como Malintzin, la doncella o Sierra de Tlaxcala, pero el denominativo común es La Malinche. La montaña es un cono volcánico perfectamente aislado, único en el paisaje del Altiplano, esto la hizo objeto de una lógica ritual compleja, en la que se sumaron factores ambientales como los matices cromáticos que van del azul al verde según la distancia en que se aprecia; además de sus cualidades hidráulicas con manantiales y nublados con lluvias; amén de su ubicación por ser punto de referencia para la observación del movimiento aparente del Sol desde los centros ceremoniales de su alrededor. Todos estos elementos y algunos más que sin duda escapan de nuestra capacidad, le hicieron una eminencia única.

La toponímica del Nevado de Toluca ha generado acaloradas discusiones, se le conoce oficialmente como Xinantecatl, nombre de raíz náhuatl, pero Xinantecatl no es de uso tradicional como Popocatépetl. Aparece por primera vez en publicaciones de 1854, fue una voz que nació y se difundió en una época en que empezaba a ponerse en boga el rescate, e incluso la siembra de topónimos nahuas. Casi nadie entendió el toponímico, y hubo que idearle significados tan extravagantes como “Señor desnudo”. En testimonios disponibles de la época colonial temprana que se apoyan en evidencias prehispánicas sólo aparece el nombre de Chicnauhtécatl o la variante Chicnahuitécatl.

Conocido en lengua náhuatl como Citlaltepetl: citlali, estrella; tepetl, monte: El Monte de la Estrella. En Sahagún se le denomina Poyauhtecatl, “El que habita entre nieblas”, también como Poyauhcan o Poyauhtlan, lugar de nieblas, sitio mítico de habitación de Tláloc, y lugar terrestre en que se verifica lo dicho por el sentido etimológico. En lengua española ha recibido otros nombres: Nuestra Señora de las Nieves, al divisarlo los marinos europeos en 1518, también se le conoció como Volcán de San Andrés, por su proximidad a San Andrés Chalchicomula, hoy Ciudad Serdán, además de los nombres de Sierra de Maltrata y Sierra de Tecamachalco.

Significa Monte que humea: popoca, que humea; tepetl, monte. Antes de la erupción de 1345 d. C. (año 5 Conejo para los aztecas) el volcán era llamado el Xalliquehuac, “Arenales que se levantan” con la erupción de ese momento la denominación cambió a como hoy lo conocemos. Coloquialmente algunos pobladores de la región le denominan Don Goyo.

Se denomina Sierra Nevada a la cordillera de 70 Km. de longitud que va del Popocatépetl en el sur, a los lomeríos que descienden del Monte Tláloc al norte. Como Sierra de Río Frío aparece al menos en el análisis geológico de Schönhals y Werner de donde he tomado el concepto, aunque administrativamente corresponde al Parque Nacional Zoquiapan y Anexas. Dejando fuera al Iztaccíhuatl y Popocatépetl que tiene sus propias ligas, dejamos para esta página como la Sierra Nevada o Sierra de Río Frío a la conformada por los montes Tláloc, Telapon, Yoloxóchitl, Potreros, Papayo, Tlamacas, Tejolota, Mesa y Tezoyo, de los cuales resalta por su importancia arqueológica el Monte Tláloc que ha acaparado nuestra atención por años.

Con motivo de la construcción en la cumbre del Tliltépetl o Cerro la Negra del Gran Telescopio Milimétrico, obra financiada esencialmente por el gobierno mexicano a través del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica y por la Universidad de Massachussets, ha sido intervenida la cima. Como una medida preventiva por parte de los constructores se nos convocó para examinar la cumbre, y en efecto, fue justamente ahí donde localizamos material arqueológico durante la prospección efectuada en marzo de 1998.