El volcán Iztaccíhuatl esta situado 64 Km al sur—este de la Ciudad de México, cerca del extremo sur de la Sierra Nevada, es la sexta elevación en Norteamérica por lo que a altitud se refiere, y tercera cumbre de México con 5,230 m. Geográficamente, su cumbre mayor esta situada a 19° 10' 20” de latitud norte y 98° 38' 30” de longitud oeste. Consiste en un edificio volcánico alargado de 15 Km de longitud. El parecido de su perfil desde la cuenca de México con una mujer recostada ha facilitado la designación de sus cúspides más altas: la Cabeza (5,146 m) al norte; el Pecho (5,230 m); y los Pies (4,703 m) al sur. Hay siete picos más bajos a lo largo de la sierra dentada entre el Pecho y los Pies, estas crestas son denominadas con los nombres de eminentes científicos que exploraron la montaña en la última mitad del siglo XIX.

La volcana Iztaccíhuatl, ladera suroeste

En el capítulo XVII, tomo I, de la Historia de las Indias de la Nueva España de Fray Diego Durán nos recreamos con una puntual descripción que hace de la Iztaccíhuatl como montaña sagrada de los antiguos mexicanos:

Capítulo XVII

En que se cuenta la relación de la diosa Iztac Cihuatl, que quiere decir la “Mujer Blanca”

1.       La fiesta de la diosa que esta ciega gente celebraba en nombre de Iztac Cihuatl, que quiere decir “Mujer Blanca”, era la Sierra Nevada, a la cual demás de tenerla por diosa y adorarla por tal, con su poca capacidad y mucha rudeza y ceguedad y brutal ignorancia, teníanle en las ciudades sus templos y ermitas, muy adornadas y reverenciadas, donde tenían la estatua de esta diosa. Y no solamente en los templos, pero en una cueva que en la mesma Sierra había.

2.       Estaba muy adornada y reverenciada, con no menos reverencia que en la ciudad, donde acudían con ofrendas y sacrificios muy de ordinario, teniendo junto a sí, en aquella cueva, mucha cantidad de idolillos, que eran los que representaban los nombres de los cerros que la Sierra tenía a la redonda, como contamos del ídolo llamado Tláloc, a la cual fiesta basta remitirnos, a causa de que la mesma solemnidad, a la letra, que se hacía al cerro que allí dijimos, la mesma puntualmente se hacía acá en la Sierra Nevada.

3.       Salvo, diré que en la ciudad de México tenían a esta diosa de palo, vestida de azul, y en la cabeza, una tiara de papel blanco, pintado de negro. Tenía atrás una medalla de plata, de la cual salían unas plumas blancas y negras; de esta medalla salían muchas tiras de papel, pintadas de negro, que le caían a las espaldas. Esta estatua tenía un rostro de moza, con una cabellera de hombre, cercenada por la frente y por junto a los hombros. Tenía siempre puesta su color en los carrillos. Estaba puesta encima de un altar, como los demás, dentro en una pieza pequeña, aderezada de mantas galanas y otros ricos aderezos. A la cual servían las dignidades del templo, con las cerimonias acostumbradas de día y de noche, con tanto cuidado y orden, como a los más principales dioses.

 La diosa Iztaccíhuatl según el Códice Durán, lám. 26

5.       Pero tratando de esta en particular de que voy tratando, es de saber que el mesmo día de la fiesta de esta diosa vestían una india, esclava y purificada en nombre de este ídolo, toda de verde, con una corona o tiara en la cabeza, blanca, con unas pintas negras, para denotar que la Sierra Nevada está toda verde, con las arboledas y la coronilla y cumbre, toda blanca de nieve.

6.       A esta india mataban en México delante de la imagen del ídolo, y a la Sierra Nevada llevaban dos niños pequeños y dos niñas, metidos en unos pabellones hechos de mantas ricas y, a ellos, muy vestidos y galanos, a los cuales sacrificaban en la mesma Sierra, en el segundo lugar donde la tenían. Juntamente llevaban todos los señores y principales otro presente de coronas de pluma y camisas de mujer y enaguas y joyas y piedras ricas y de mucha comida, sin hacer diferencia de lo que del cerro Tláloc dejo dicho, poniéndoles las guardas al presente que acullá ponían, a causa de que no les hurtasen toda aquella riqueza, hasta que sin provecho las dejaban podridas con las aguas y humedad.

7.       Estaban en lo áspero de esta Sierra dos días metidos haciendo las cerimonias a esta diosa con grandes plegarias y sacrificios, ayunando todos aquel día principal un ayuno muy guardado y riguroso. Es cosa de notar qué (cantidad) de ayunos tenía esta gente en su ley vieja, todos de precepto y tan rigurosos, que no había dispensación, ni aun con los enfermos ni niños.

10.    ... Con lo cual doy fin a la fiesta de Iztac Cihuatl, que es la Sierra Nevada, remitiéndome a la de Tláloc en la celebración.

Los testimonios de Durán y Sahagún se confirman con la localización que hemos hecho a la fecha de quince sitios arqueológicos en la montaña. Uno de ellos, el de la cima, es el más alto localizado en la América Septentrional, se trata del sitio El Pecho (IZ-1 a 5,220 m.

El sitio IZ-01, cuestiona la capacidad de respuesta de una arqueología especializada en alta montaña, capaz de elaborar trabajos de prospección, topografía y excavación bajo extremos climáticos del rango de 25° C y físicos por parte de los investigadores que les permita trabajar en tal altitud por períodos prolongados. Además de superar niveles altitudinales con el lógico acarreo del material de investigación.

Durante una permanencia deportiva en la cima un grupo de montañistas descubrieron casualmente artefactos cerámicos, instrumentos musicales de madera y rituales como rayos de Tlaloc, fragmentos de obsidiana, púas de maguey para sangrado ceremonial, carrizos atados con hilos y huesos. Todos los materiales corresponden al período Posclásico. Estos elementos arqueológicos fueron detectados 20 m por debajo de la cima sur del Pecho, al parecer fueron depositados en la cumbre y la acción de acarreo los deposito por debajo, no se denotaron más elementos pues densas capas de hielo pertenecientes a glaciares cubren parcialmente la zona. Recientemente en mayo de 1998, en una nueva prospección del sitio logramos recuperar segmentos de rayos o cetros ceremoniales de madera y fragmentos cerámicos Negro/Rojo Texcoco, cerámica Policroma de Cholula y Azteca IV propios del Posclásico y provenientes de la cuenca de México y sus alrededores próximos.

Distribución de los sitios arqueológicos de la Iztaccíhuatl

La Iztaccíhuatl, es la alta montaña en Mesoamérica —al momento— con más estructuras rectangulares, a las cuales denominamos tetzacualco. Los tetzacualco de la Iztaccíhuatl en orden altimétrico son: El Caracol (iz-02), El Solitario (iz-04), y Nahualac (iz-05). Las estructuras de Nahualac (iz-05) y El Caracol (iz-02) nos siguen pareciendo rústicos recintos, pero analizando detenidamente su emplazamiento se hace indiscutible la complejidad intelectual lograda por los sacerdotes-astrónomos toltecas en su capacidad de observación del cosmos, porque ambos sitios están alineados a la salida del sol durante el equinoccio con la cima sur de la Iztaccíhuatl, justamente donde hemos registrado el sitio arqueológico de El Pecho (iz-01). Es admirable que los sitios de Nahualac (iz-05) y El Caracol (iz-02) separados por más de 2 Km y con una diferencia altitudinal de 560m coincidan, pues estando el observador dirigiendo su visual contenida en un plano vertical, que a su vez contiene al eje del altar, ambos observadores, como ya se ha dicho, ven aparecer el sol sobre el mismo corte de la montaña para el mismo día equinoccial.

El tetzacualco substituye la arquitectura sobrenatural y primigenia por una arquitectura cultural astronómica en una demarcación del espacio que por medio de sus muros marcaba un límite con un destino estricto, que correspondía a las diversas funciones de la célula ritual. Desde estos emplazamientos arquitectónicos se marcaba un eje, era el axis mundi que aseguraba a partir de la observación astronómica una cronología del ritual destacando el manejo ortogonal al orto solar del este-oeste en relación con la senda del sol.

Los tetzacualco son estructuras son burdas con acceso al oeste, sus dimensiones oscilan en rectángulos desde 6 x 10 m hasta 10 x 12 m, con muros de altura irregular por el deterioro y la erosión. En el momento de apogeo estos muros alcanzaron posiblemente un metro de altura. El material de construcción son rocas medianamente trabajadas de origen local y sin ningún consolidante, lo cual implica un proceso de trabajo poco especializado. Pero no menos arduo considerando la labor sobre los 4,000 m de altura y con el desplazamiento de 70 toneladas de roca volcánica para la ejecución de cada sitio en promedio.

Un tetzacualco, o adoratorio rectangular de montaña, de 1000 años de antigüedad al interior de un estanque en Nahualac (IZ-05) para 1986

El sitio de Nahualac se localiza en la misma ladera occidental de la montaña a 3,820 m. Los primeros trabajos arqueológicos fueron efectuados en 1887 por el francés Charnay obteniendo gran cantidad de vasijas rituales, posteriormente en la década de 1950 Lorenzo describe el sitio y lo asocia al período Tolteca (900 - 1350 dne). El sitio consta de dos lugares: una planicie donde se enterraban ofrendas y el estanque, al interior del cual se localiza una estructura similar a las del Solitario y Caracol, formada por un rectángulo de 10.50 por 6.00 m, alrededor de la cual se agrupan pequeños cúmulos de rocas denominados mojoneras, al parecer se trata de simbolizar la cuenca de México con sus principales montañas y lagos.

De las excavaciones realizadas para el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México en Nahualac se ha obtenido la más rica colección cerámica de la alta montaña mexicana. Entre los objetos destaca una vasija zoomorfa de color negro bruñido con la efigie de un tlacuache Didelphis marsupialis; pequeñas ollas y vasijas trípodes; un plato de superficie bruñida en color crema con dibujos en forma de “S” invertida; otro plato llama la atención por su decoración de pintura en el fondo que consiste en una figura geométrica que recuerda un caracol marino y refuerza la propuesta de culto acuático. Por último la pieza más significativa de esas excavaciones, un pequeño jarro con la efigie de Tlaloc que aún conserva el pigmento original azul y blanco: los colores de la lluvia.

Jarro con la efigie de Tlaloc. Comprende dos aros azules, anteojeras típicas de la deidad y ojos en color blanco. El entorno bucal o bigotera es azul y contrasta con los cinco dientes y colmillos en blanco. Resalta también por su color las dos orejeras, en tanto las orejas y la nariz se realizaron en pastillaje sin color. Dimensiones: 9.3 por 8 cm. Pieza núm. 12, ofrenda 5

En otro contexto arqueológico tenemos los sitios adosados a cuevas, en el Iztaccíhuatl hay cuatro: la Cueva de Alcalica(n) o de los Brujos (IZ-11), la Cueva de Caluca (IZ-08), la Cueva de Amalacaxo (IZ-09), y la Cueva de Huehuexotla (IZ-10). En la Cueva de los Brujos a 3,200 m no sólo se observan vestigios de rituales prehispánicos sino también contemporáneos relacionados a ceremonias propiciatorias de la lluvia. La Cueva de los Brujos es un escondido abrigo rocoso sobre la cañada de Alcalican, está compuesta por una gran cruz al pie de la cual se detectan múltiples ofrendas de cerámica, flores de papel y comida. En su extremo oriental más de treinta pequeñas cruces conforman otra galería. Los rituales son efectuados por los “graniceros”, personas que han sido tocadas por un rayo, al sobrevivir al impacto se considera que adquieren poderes sobrenaturales que les permite tener control sobre el clima, especialmente como reguladores entre granizadas, heladas y lluvias ya sean por su exceso o falta.  Además, se les atribuye poderes curativos y artes maléficas, de estas últimas ellos mismos dicen desconocerlas, ya que su poder proviene del bien, de Dios, sincretismo entre el catolicismo y conceptos prehispánicos. La actividad de los graniceros demuestra como las culturas subalternas responden a los procedimientos de la sociedad industrializada. Es un elemento de resistencia que tiende a desaparecer bajo el actual proceso de proletarización del campesinado.

La Cueva de Alcalica(n) o de los Brujos

Amacuilecatl (IZ-03) es un sitio asentado en un húmedo cráter a 4,320 m en el flanco oriental de la montaña denominado Valle de Mirapuebla, esta delimitado al sur por el macizo de los Pies o Amacuilecatl, de donde toma su nombre. El sitio es una amplia plataforma monolítica que se levanta sobre afluentes nutridos por los deshielos y  manantiales próximos, su altura sobre el valle le ha servido para resistir la erosión. En esta formación se encontraron dos fragmentos de obsidiana prismática a diferentes niveles. Es un sitio típico de ofrenda campesina local.

Del Iztaccíhuatl tenemos información de otros tres sitios: Milpulco (IZ-07) a 3,800 m con pinturas rupestres sobre la cañada del mismo nombre en el flanco occidental; Llano Grande El Alto (IZ-06) a 3,800 m al norte en una amplia llanura con materiales cerámicos dispersos según prospección realizada en 1995; y el sitio de Los Yautepemes (IZ-12), al pie de las formaciones rocosas del mismo nombre a 4,100 m donde se detectaron restos erosionados de cerámica.

Recientemente, en 2002, realizamos una prospección de la ladera suroeste partiendo de San Andrés Hueyacatitla, contando con el apoyo y la información de los vecinos de este poblado localizamos dos sitios arqueológicos más: El Huehuetl (IZ -13) a 4020, y La Ventana (IZ-14) a.4120 m/nm, para ambos solo reportamos concentraciones de cerámica y lítica..

Los sitios arqueológicos de la ladera oeste de la Iztaccíhualt


Trascendental hallazgo en la cima del volcán Iztaccíhuatl a 5286 m/nm

Entre el 9 y 10 de mayo de 1998, dejando atrás las festividades con nuestras familias ascendimos a la cima de la Iztaccihuatl con el permiso del Consejo de Arqueología, para realizar un trabajo de Rescate Arqueológico de diversos materiales que se encontraban sobre ruta de ascenso.

De izquierda a derecha, TUM Craveiro Jiménez, Dr. Stanislao Iwaniszeski, alpinista Luis Zoriano (qepd), arqueólogo Romeo Hristov, Sr. Emeterio Ramírez Torres y arqueólogo Arturo Montero

El fenómeno de "El Niño" había dejado al descubierto la montaña de hielos como nunca antes, así que decidimos por la proximidad a la cima mayor, realizar el ascenso hasta la cumbre sur, en donde hace justamente 13 años laboramos en el proyecto "Arqueología de Alta Montaña". En aquella ocasión permanecimos en un campamento alpino en la cima por 11 días, sin embargo, la capa de hielo y el mal tiempo imperante en esa temporada con tormentas y nevadas no nos permitió recuperar material arqueológico alguno.

Ascenso por la Arista del Sol superando el Glaciar Centro-oriental rumbo a la cima sur (extremo superior derecho) en donde se encontraron materiales arqueológicos

Una vez en la cima, nos dimos cuenta de que por los cambios mencionados en el clima, la proporción y superficie del glaciar del Pecho se había modificado drásticamente, ahora se encontraba muy reducido y cubierto por ceracs, esto obligó a los ascensionistas y alpinistas a modificar la ruta de "Los Columpios" en su aproximación a la cima norte del Pecho, desviándose al oeste y pasando justamente sobre depósitos de material arqueológico, los cuales no eran percibidos por los cansados ascensionistas que a tal altura y desconociendo la existencia de estas evidencias los pisoteaban

Las evidencias arqueológicas de superficie a las que hacemos referencia corresponden a fragmentos de madera, que asemejan a los denominados "Rayos Ceremoniales" o "Cetros de Tlaloc" y cerámica.

Uno de los 6 fragmentos de madera que hallamos, y que suponemos son parte de un "Cetro de Tlaloc", corresponde al período Posclásico y ha estado oculto bajo capas de hielo por más de 600 años

En este sentido, nos dispusimos a la recolección del material, en una maniobra de salvamento arqueológico. Por espacio de 2½ hs recolectamos el material de superficie y tomamos medidas de la dispersión y localización de los mismos, se tomaron fotografías y video. Una vez recuperado y empacado el material iniciamos el descenso. No se efectuó ninguna excavación.

De manera general y preliminar destacan de este sitio fragmentos cerámicos Negro/Rojo Texcoco, cerámica Policroma de Cholula y Azteca IV, no se encontraron restos de lítica, ni de ningún otro material. El sitio se localiza en la cima denominada "El Pecho", en el extremo sur, a 5,286 m al parecer los materiales fueron depositados sobre una aristas y se han ido depositando en la ladera occidental. Al momento nos encontramos realizando el análisis de los materiales mencionados.

 

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