1. Introducción
El Cerro dela Estrella es un parque nacional y reserva ecológica. Geológicamente es parte del "Eje Neovolcánico Transversal". Se halla al interior de la Ciudad de México, en la delegación Iztapalapa. La mancha urbana lo ha reducido en un 90 %, y actualmente apenas alcanza una superficie de 261 Has según cartografía del INAH. Su clima es templado subhúmedo, y su vegetación es producto de reforestaciones de eucaliptos. Es una de las áreas verdes de la capital, y tal vez el parque con usos del suelo más inadecuados agrupando agricultura de temporal, asentamientos humanos, pastizales inducidos, panteón civil, extracción de materiales pétreos, y basurero.
Esta reserva ecológica es un área protegida; la instalación de una malla ha permitido que la presión urbana de las colonias colindantes no avance sobre el parque nacional frente a la masificación, pues intereses mezquinos hacen de la necesidad de vivienda su ámbito de lucro al otorgar contratos de propiedad apócrifos.
Iztapalapa, al somonte del Cerro de la Estrella fue antaño una población lacustre cuando existían los grandes lagos de Texcoco y Xochimilco. Habitada al menos desde hace más de 5,000 años, encuentra su esplendor durante la ocupación azteca desde el siglo XIV hasta el XVI, cuando en la cumbre del Cerro de la Estrella, entonces denominado Huizachtepetl, el "Cerro de los Huizaches" se celebró en 1507 la ceremonia del "Fuego Nuevo". Los sacerdotes mexicas esperaban recibir señales divinas desde el cielo al apreciar las constelaciones de Orión y las Pléyades sobre el cenit. Hoy en día, aún se conserva parte de la estructura original del templo- pirámide donde se realizó esa ceremonia.

Representación de la ceremonia del Fuego Nuevo en el Huizachtepetl según el Códice Tellerano-Remensis. En la parte superior dentro de un cuadro la fecha, 2 Acatl (2 Caña) que corresponde al año de 1507, sobre el cerro, el templo-pirámide que aún se conserva, a su izquierda el glifo de huizache.
El Huizachtepetl fue uno de los cerros rituales más significativos del México antiguo. Su importancia radicaba en su ubicación, manejo del paisaje, y a la gran cantidad de cuevas consagradas. Así lo demuestran al menos los códices, y las evidencias arqueológicas. Las cuevas fueron las receptoras de la deidad en múltiples formas y advocaciones. Acompañaron a la cueva, la religión, el mito, el ritual y el sacrificio. Ahí se escenificaron los mitos cosmogónicos y otras tantas liturgias que apenas hoy empezamos a interpretar. En el Huizachtepetl la cueva fue venerada, de ahí el sentido de espeleolatría que intento sustentar en este informe.
El Cerro de la Estrella o Huizachtepetl en la actualidad es un sitio envuelto por lo mítico, los lugareños hablan de fenómenos paranormales y de fantásticas historias acontecidas en sus cuevas. En ellas los vestigios arqueológicos son evidentes, pero no se había realizado con anterioridad un registro sistemático, ni siquiera se sabía con exactitud con cuantas cuevas contaban, y que guardaban en su interior.
2. Recorrido de superficie
Los recorridos de superficie preliminares se efectuaron entre el 8 y 12 de diciembre de 1997. La prospección sistemática del cerro y el correspondiente registro espeleoarqueológico se iniciaron el 5 de enero de 1998 continuando los trabajos por tres semanas. Sin embargo, el registro quedó incompleto por carencias presupuéstales. De esa prospección se delimitaron las principales zonas de interés arqueológico sobre una carta topográfica elaborada por el INAH. Es necesario apuntar que dos registros se realizaron fuera del parque nacional en iglesias construidas sobre espeluncas que corresponden a la "Iglesia de Nuestro Señor de la Cuevita" C-143 y la "Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes" C-144 ambas en el somonte septentrional.
En la primera temporada se registraron 27 espeluncas, utilizando para su exploración materiales como cuerdas, mosquetones y otros accesorios que fueron suministrados por la Escuela Nacional de Espeleología de la Cruz Roja Mexicana.
Esta temporada culminó con la entrega del informe correspondiente al director del Proyecto de Investigación, Protección y Adecuación de la Zona Arqueológica del Cerro de la Estrella, arqlg. Nicolás García Ortiz, el 14 de febrero de 1998. Posteriormente, una vez depurado el trabajo de gabinete se publicaron dos artículos y algunos datos se utilizaron en la sustentación de una tesis de posgrado. Estos mismos resultados también son publicados actualmente en una página para Internet.
Pasados tres años, se realizó la segunda temporada, del 12 de febrero al 17 de marzo de 2001, una vez tramitados los permisos correspondientes ante las autoridades del INAH y la Delegación Iztapalapa. Destaca en esta temporada la participación de voluntarios en las labores de prospección, registro, topografía dibujo y fotografía.
Durante esta temporada, antes de realizar los trabajos de espeleometría un equipo de limpia de la Delegación Iztapalapa se encargó de retirar la basura de las cavidades que se encontraban más sucias, esta actividad obedeció a motivos de salud e higiene en beneficio de los investigadores. Sin embargo el grupo cavernario denominado V. Septentrional, no fue limpiado porque el gran volumen de residuos sobrepasaba nuestros alcances.

Retiro de basura de la cavidad C-006 con la protección pertinente (foto Lorena Esteban).
Además contamos con asistencia de personal de Seguridad Pública, para protegernos de posibles actos de la delincuencia durante nuestra estancia que pudieran afectar a nuestras personas y equipos.
En poco más de un mes registramos 117 espeluncas, este significativo avance obedeció a la experiencia de la primera temporada, al trabajo entusiasta de los voluntarios, al apoyo del Gobierno de la Delegación Iztapalapa, y sobre todo a la adquisición de un moderno sistema de cartografía digital con los fondos de la beca del CONACYT.
La prospección exhaustiva en 261 Has en dos temporadas ha permitido cuantificar el potencial subterráneo del Huizachtepetl en 144 formaciones subterráneas. El formato en las cédulas del registro que se integró durante la primera temporada se depuró para la segunda, nuevos elementos fueron constituidos según las necesidades del estudio. El registro espeleoarqueológico recayó en una base de datos accesible con el software Microsoft(r) AccesTM de la suite Office 2000TM para Windows 95TM y versiones subsecuentes.

Trabajos de espeleometría por la Asociación Base Draco en C-131 (foto Lorena Esteban, 2001).