La Unidad de Rescate Agreste imparte curso en Bolivia

 

En el mes de noviembre de 2002 visite Bolivia por motivos profesionales. Fue entonces que conocí la Cruz Roja Boliviana. Durante ese acercamiento, nuestros colegas socorristas mostraron interés por el manual de Rescate Agreste que casualmente viajaba conmigo.

Meses después, los proyectos de esos días fructificaron con la solicitud oficial que la Cruz Roja Boliviana a través de Doña Cecilia Mercado Ramírez, Presidenta de la Filial Santa Cruz hiciera a nuestro Director Nacional General, licenciado José Antonio Fernández Arena, para que impartiéramos el curso de Rescate Agreste en la nación andina. El acuerdo fue por demás singular, descansaba en el desprendimiento de los instructores mexicanos por cubrir su pasaje aéreo, a varios les pareció desatinado el proyecto. ¿Cuántos podrían acompañarme haciendo ese esfuerzo económico? Pero todos quedamos sorprendidos, porque días antes de partir ya eran demasiados los que querían sumarse a esta sui generis aventura. Porque hasta donde nos alcanza la memoria, está era la primera ocasión en que una sección de rescate de la Cruz Roja Mexicana impartía un curso en el extranjero.

Viajamos cinco instructores al hemisferio austral, a una distancia de 6000 Km. Salimos en verano y siete horas después llegamos en invierno, tan lejos de casa y tan cerca a la vez, porque el idioma y la cultura no nos hacen muy diferentes. Así pues, la idea que siempre me animó de integrarnos como latinoamericanos frente a los desastres y las emergencias mayores al fin se materializaba, bien lo pensaron en su momento Bolívar, Sucre, O'Higgins, y José de San Martín: América Latina será una, o no será.

Llegamos el 29 de junio de 2003, e iniciamos el curso al día siguiente. Esta por demás comentar lo complicado que es armar la logística y la metodología pedagógica a distancia, pero juntos, bolivianos y mexicanos superamos todas esas contradicciones. Al curso se inscribieron 58 personas, de las cuales egresaron 50, el grupo de participantes destacó por ser un selecto conjunto de distintas instituciones: Fuerza Aérea Boliviana, Policía Nacional, Bomberos de Santa Cruz y socorristas de la Cruz Roja Boliviana.

Se impartieron 40 horas de teoría, y 72 horas de práctica. Para equipar a los participantes se utilizó el equipo que la Cruz Roja Americana adquirió para la sección de Rescate Agreste, materiales propiedad de la Cruz Roja Mexicana delegación San Luis Potosí y equipo personal de los instructores. En si, transportamos más de 350 Kg. en equipo y materiales didácticos.

Las sesiones, y las prácticas de campo se desarrollaron eficientemente. Para el final armamos un simulacro múltiple de evaluación por terrenos selváticos con una pista de comandos en su última fase para trabajo vertical. Los cincuenta participantes se dividieron en cinco grupos para concursar entre ellos, compitieron durante 20 horas de trabajo sin interrupción a través de 20 Km de marcha, disputando 400 puntos distribuidos en tres estaciones y tres puestos de control. Sin duda fue una ruta difícil porque desde que la integramos sufrimos un incidente.

Al final, ganó el “Grupo 1”, pero en realidad todos fueron triunfadores, porque ahora en Bolivia hay un grupo de rescate mejor capacitado que está integrado por diversas instituciones que se complementan en su diversidad.

A los egresados se les entregó constancia de acreditación de la Cruz Roja Boliviana, así también a los instructores mexicanos Antonio Aguirre, Ricardo Sierra, Oscar Vivas Coyoli, Jorge González Mejía, y el que suscribe por su trabajo docente. La ceremonia de graduación adquirió relevancia por la presencia del Cónsul de México en Bolivia, Sr. Tomislav Kuljis, además de la correspondiente cobertura de medios por TV y prensa.

 

Aprovecho esta edición para agradecer al Lloyd Aéreo Boliviano los descuentos y la tasa favorable en el pago del sobrepeso, al Consulado Mexicano en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia por su apoyo en tierras lejanas, al Consulado de Bolivia en México por las facilidades otorgadas para el visado y paso aduanal de los equipos, al Instituto Geográfico Militar de Bolivia por su asesoría cartográfica, a la Fuerza Aérea Boliviana por su colaboración y transporte, a Digital Comunicaciones de Bolivia por los equipos de comunicación facilitados, a las autoridades de la Cruz Roja Mexicana por permitirnos trascender, y sobre todo a las autoridades y funcionarios de la Cruz Roja Boliviana, Filial Santa Cruz de la Sierra por su amistad y paciencia.

En conclusión, considero que este proyecto demuestra que los años de empeño invertidos en la capacitación por parte de la Cruz Roja Mexicana han madurado. No creo que sea aventurado proponer a México en el mapa de las naciones que tienen la posibilidad de capacitar a otras Sociedades de la Cruz Roja, tenemos la capacidad y la experiencia suficiente en diferentes áreas. Estamos en el momento de vislumbrar más amplios horizontes, parece que ese es nuestro destino.