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El Pico de Orizaba es la montaña más alta de México con 5610 m/nm y para algunos la tercera en América del Norte, se levanta sobre un viejo basamento volcánico de enormes dimensiones que corresponde a efusiones lávicas del Mioceno y del Plioceno. Recientemente presentó siete fases eruptivas de flujos piroclásticos con episodios fechados hace 12900, 10600, 9400, 7020, 6200, 4060, y 3400 años antes del presente, estos flujos se encauzaron a menudo en los valles de los ríos hacia centros habitacionales, siendo posiblemente el último evento el más catastrófico para la población del piedemonte por la gran movilidad de sus materiales. De fechas históricas tenemos datos para 1537 y 1613 d.C. de erupciones con flujos de lava, y finalmente para 1687 otro suceso expeliendo un reducido volumen de ceniza gris. Este estrato volcán, aún en actividad, está compuesto geológicamente en su mayoría por lavas de andesita de horblenda y augitas; muestra su cúspide a 19° 01' 45” latitud norte y 97° 16' 10” longitud oeste.

Pico de Orizaba, ladera sur
Como montaña prominente se encuentra representada en la página 39 del Códice Vindobonensis, como el Cerro Nevado del Ratón; en códices del periodo virreinal lo hallamos en los mapas de Cuauhtinchan i y ii , y en la Historia Tolteca Chichimeca. Es más conocido en lengua náhuatl como Citlaltepetl: citlali, estrella; tepetl, monte. En Sahagún se le denomina Poyauhtecatl, “El que habita entre nieblas”, también como Poyauhcan o Poyauhtlan, lugar de nieblas, sitio mítico de habitación de Tláloc, y lugar terrestre en que se verifica lo dicho por el sentido etimológico. En lengua española ha recibido otros nombres: Nuestra Señora de las Nieves, al divisarlo los marinos europeos en 1518, también se le conoció como Volcán de San Andrés, por su proximidad a San Andrés Chalchicomula, hoy Ciudad Serdán y con los nombres de Sierra de Maltrata y Sierra de Tecamachalco.
El registro del Pico de Orizaba comprende 13 sitios arqueológicos. Se han realizado dos temporadas de prospección: la primera en 1994 con alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y personal de la Cruz Roja Mexicana como apoyo logístico; y la segunda en 2002 como parte de la actualización del Atlas Arqueológico de la Alta Montaña Mexicana.

Distribución de los sitios arqueológicos del Citlaltepetl
Los siete sitios arqueológicos descubiertos por alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia en marzo de 1994 corresponden a la prospección realizada en la cima y en los flancos sur, oeste y norte sobre las cotas de 3,800 a 4,300 m. En el flanco oeste se localizaron dos sitios: El primero Luz de Equinoccio (OR-01), fue descubierto durante el amanecer del equinoccio de primavera de 1994, pero ciertamente no guarda relación astronómica alguna; más al sur, sobre el flanco oeste se localizó otro sitio que mostraba en superficie restos de obsidiana y cerámica muy erosionada, a este lo denominamos Z (OR-02), se localiza a 4,090 m en una plataforma natural por encima de una pequeña cueva constituida por derrumbes en un cantil que delimita el sitio al oeste, desde donde se domina un paisaje extenso del flanco occidental. El flanco norte fue sujeto a una amplia prospección, ahí se localizaron cinco sitios (OR-03, 04, 05, 06 y 07) entre los 3,800 y 4,100 m destacan materiales cerámicos y líticos dispersos, y sin estructura arquitectónica alguna, al igual que en los anteriores el dominio del paisaje fue fundamental en la ubicación de los sitios sobre los parteaguas; posiblemente estaban relacionados con las minas de obsidiana, en un culto de los mineros prehispánicos aún no definido.
Las Minas de Obsidiana (OR-08) a 3,650 m en una cadena montañosa al norte del Pico de Orizaba, fue la actividad económica más importante desarrollada en los límites inferiores de la alta montaña en Mesoamérica, este proceso estaba controlado directamente por el Estado, y creemos que sus implicaciones sociales aún no están completamente definidas. En la actualidad se localizan 7 bocaminas, algunas con restos arquitectónicos y habitacionales. La especialización del sitio era la manufactura de núcleos prismáticos e instrumentos bifaciales.

En rojo los sitios de la ladera noroeste descubiertos en 1994, al fondo en azul el sitio del Tliltépetl y en amarillo un albergue alpino contemporáneo
Después de ocho años regresamos al Pico de Orizaba con la intención de recorrer el flanco sur. Gracias a los datos proporcionados por los guías de montaña Rodolfo Hernández y Martín Moreno, registramos los sitios or-09 y or-13, y sumada la experiencia de la arqueóloga Lourdes López y de Víctor Arribalzaga descubrimos tres sitios más. Los hallazgos de esta ladera mostraron ser diferentes a los del flanco opuesto: la cerámica es más abundante, mejor conservada, y se destaca la ausencia de obsidiana. Obviamente las minas determinaron un impacto significativo en la porción norte.